viernes, 15 de julio de 2016

LA LUZ VOLVERÁ A BRILLAR

Comunicado de Alternativa Republicana con motivo del 80º aniversario del golpe de estado contra la Segunda República.



El próximo lunes, 18 de julio, se cumplen 80 años del intento de golpe de estado contra la República protagonizado por algunos altos mandos del ejército; financiado por la Italia fascista, la Alemania nazi y el gran capital nacional e internacional, y bendecido por la jerarquía católica.
Como es sabido, dicho golpe fracasó porque gran parte de la ciudadanía defendió con valentía y dignidad al régimen democrático y legítimo. En palabra del general golpista Mola, el golpe habría de ser “en extremo brutal” y así fue ejecutado. El choque desigual se reflejó en tres años de una durísima confrontación civil, 40 años de una cruel dictadura con el colofón de la llamada “transición modélica” hacia una nueva restauración monárquica que llega hasta nuestros días.
En síntesis, 80 años desde la subversión de un estado democrático, la República. Un proyecto de esperanza ajena a todo lo que había sido España en los siglos anteriores. La luz de la ilusión se apagó en medio de una salvaje represión hacia todo lo que significaron las libertades republicanas: libertad ideológica y de pensamiento, derechos laborales y condiciones de trabajo dignas, derechos de la mujer, división de poderes, independencia judicial, separación iglesia-estado, avances prodigiosos en los terrenos de la sanidad, la educación y la cultura, reforma agraria y tantos aspectos que se podrían enumerar. Fueron décadas negras para todo aquel que fuese considerado enemigo del régimen: activistas políticos, sindicales, gentes de la cultura, maestros y maestras, los miembros del colectivo LGTB, aquellos que no profesaban la religión católica y tantos otras personas que fueron reprimidas, encarceladas y torturadas por pura arbitrariedad.
Los largos años transcurridos desde la muerte del dictador Franco no han servido para que sus herederos ideológicos reconozcan el importante avance que supuso la II República sino que, por el contrario, no han cejado en su empeño de sepultarla bajo una despreciable losa de descalificaciones. Se siguen sintiendo vencedores de lo que ellos llaman guerra civil. Es hora ya de que se ponga fin a la impunidad del franquismo desarrollada por el pensamiento reaccionario y apoyada desde el poder político y económico de este país incluyendo a un jefe del estado sin legitimidad democrática de ningún tipo llamado Felipe de Borbón.
Difícil será que el Partido Popular, que se niega sistemáticamente a condenar los crímenes del franquismo, ha dejado a cero los fondos públicos para la recuperación de los restos de los miles de hombres y mujeres asesinados y sepultados en fosas y cunetas y mantiene en pie el ignominioso Valle de los Caídos, se avenga a reconocer simplemente lo que fue y no actúe, una vez más, como una formación política heredera de la dictadura, impidiendo la investigación judicial de los responsables de los crímenes y torturas acontecidos durante aquellos años siniestros.
No obstante, Alternativa Republicana no quiere limitarse a mirar al pasado con motivo de esta conmemoración. Nuestro empeño es la proclamación pacifica de la Tercera República, que la luz de la esperanza vuelva para quedarse en estos tiempos de crisis que azota a la gran mayoría de la población española. La III República debería ser la obra de todos los españoles, hombres y mujeres, en un esfuerzo común por dotar a nuestro país de un Estado que ofrezca derechos y libertades sin trabas ni mordazas, participación política auténtica, transparencia en la gestión de los asuntos públicos, unos derechos sociales con contenido real, condiciones de trabajo dignas, servicios públicos de calidad sin amenazas de privatización, hacer realidad la igualdad entre sexos, hacer de la educación y la cultura universal una prioridad, afrontar una organización territorial federal que respete la pluralidad.
Estas y otras conquistas para hacer frente al despiadado modelo neoliberal necesitan un marco político de referencia que se llama Tercera República, aunque desde algunos sectores de la izquierda se trate de huir de la reivindicación republicana eludiendo la misma palabra República en sus programas electorales. Desde Alternativa Republicana sostenemos con firmeza y sin tapujos que es necesario luchar por las conquistas sociales mediante un cambio de régimen. De lo contrario el entramado de poder conseguirá que los intereses de las élites se impongan de nuevo a los derechos de la gran mayoría.
Alternativa Republicana como proyecto netamente republicano se ofrece honestamente como herramienta de transformación pero no queremos estar solos en esta tarea. Todas las manos serán necesarias.
La III República no es una quimera, no es una utopía. Es una urgente y razonable necesidad de regeneración democrática. Y puede y debe ser una realidad, si todos nos unimos y luchamos juntos por conseguirlo. Sin olvidar las experiencias republicanas del pasado, la III República ha de mirar hacia el futuro.
La luz volverá a brillar porque ochenta años no han podido apagarla.
¡Viva la República!

ALTERNATIVA REPUBLICANA

jueves, 30 de junio de 2016

Hacer realidad la República

Más allá de los procesos electorales, la construcción de la República es una ardua tarea del día a día.
Te invitamos a que te sumes a Alternativa Republicana Madrid para unirte al esfuerzo común. Todas las aportaciones son necesarias.
Gracias.
Salud y República.


martes, 3 de mayo de 2016

Poesía y República.




LAS ENCUESTAS


No contentos con burlarnos
nos calientan las cabezas
con el traqueteo
de mentirosas encuestas,
donde ganan por “mayoría”
como “siempre” las derechas.
Así, de aquí a las elecciones,
nos van a dar la matraca,
pues, persiguen doblegarnos,
y de este modo consiguen
con sus manejos marearnos,
para que una vez sumisos
no osemos rebelarnos.
Nos mienten y manipulan,
de nuestra buena “fe” abusan,
haciéndonos “creer” en promesas
que serán nuevas estafas.
¡Ay, de quienes les crean
cargarán con pesadas cadenas!.
Esta es la historia repetida
de más de treinta años
de “pépés” y “socio-listas”
¿y cómo no? de crápulas y curas,
se afanan en imponernos
sus fábulas y falsas doctrinas.
¡Ay! El daño de las viles mentiras...
¡Ay! Con las manipuladas encuestas...
¡Ay! De quiénes acepten la derrota...
¡Ciudadanos rechacemos la desidia,
hagamos oídos sordos a la falsaria,
inflamémonos de valores republicanos
levantemos la bandera libertadora
de colores rojos,amarillos y morados,
la libertad, al fin, nos abraza y espera.
(salva artacho)



martes, 26 de abril de 2016

"Quiero poder recordar que el sueño se hizo realidad". Artículo de Álvaro MM, Simpatizante de Alternativa Republicana Madrid.

Recordando recuerdo recuerdos, recuerdos no propios pero que resultan familiares. Recuerdo de jóvenes hace 85 años que lanzan "vivas" a una señora llamada República. Pero ese recuerdo que no es propio me recuerda uno que sí lo es. Recuerdo entonces que yo no puedo gritar al viento. Recuerdo que yo no puedo hacerlo porque no me dejan intentarlo.

Sin embargo, la circunstancia me hace pasar del recuerdo a la imaginación, de lo real a lo ficticio, por lo tanto ahora me toca soñar. Sueño con el ondeado de una bandera morada de libertad en el congreso que nos reconozca a todos como iguales. Sueño con un sistema basado en la justicia, en la solidaridad de los pueblos españoles y en el bienestar social. Sueño con un Jefe de Estado nombrado por el pueblo, y que luche por su beneficio y bienestar, sin fantasmas de dictadores que le susurren al oído.

Quiero intentar alejarme del sistema medieval en que vivimos, anclados en la tradición y en los privilegios familiares. Caballeros con lanzas y espadas no recorren los caminos hoy, pero el rey que los acaudilla sigue presente con su cetro de mando creyéndose Felipe II. Quiero acabar con un sistema injusto y antidemocrático, pero quiero hacerlo con el pueblo, con ideales de igualdad, fraternidad y voluntad popular, y bajo un referendum que legitime la decisión de la mayoría social de este país. A mi Jefe de Estado lo quiero elegir yo, lo queremos elegir nosotros.

Podemos hacerlo, y si no podemos qué menos que luchar por ello hasta que acabemos exhaustos. Podemos pedir que se nos pregunte porque tenemos una respuesta. Podemos pedir que se nos escuche porque tenemos una voz profunda que se escucha en todos los rincones de este país. Podemos salir a la calle a que nos vean porque la calle es nuestra. Podemos porque muchos pudieron antes que nosotros. Podemos porque Miguel Hernández nos susurra al oído unos pequeños versos que nos ha dedicado. "Adelanta español una tormenta de martillos y hoces, ruge, canta, tu porvenir, tu orgullo, tu herramienta adelanta", nos trae el viento desde Huelva. Podemos porque Azaña nos habló de que la libertad nos hace hombres. Podemos porque Machado grita al viento que nuestra República viene con la primavera. Podemos porque Riego nos arenga a que "Cantemos, hermanos, el Himno a la lid".

Quiero poder recordar que el sueño se hizo realidad. Quiero poder recordar que una cálida tarde de primavera, en un año de los primero que este siglo nos trajo, salí a la calle a gritar al viento dando "vivas" a una señora llamada República dándole la bienvenida de nuevo.

Un republicano opina

EN EL PAIS DE LOS DESAHUCIOS, DE LA PRECARIEDAD, DE LA POBREZA GALOPANTE...

Más de 30 millones se gastaron el 20D los partidos en las elecciones. Con asombro y decepción hemos comprobado sus juegos de poder, sus luchas por ver quién se constituye en el "premier" del rey.
Durante estos 4 meses nos han venido mareando sin acordar apenas nada positivo para la sociedad. Sueldos, tarjetas y dietas les hemos pagado los ciudadanos que asistimos insólitos e indignados a este "juego de tronos", parodia local de la famosa serie televisiva, y nos amenazan con repetir elecciones con los mismas huestes y más millones quemados.
Rajoy, se frota las manos, la nuevas elecciones le permitirían por un tiempo que la prensa y la "Sexta" dejen de ocuparse por un tiempo de los numerosos casos de corrupción que afectan a sus partidarios y el resto de partidos aprovecharán para quejarse de los otros, de sus negativas a a conformar el "mejor de los gobiernos posibles", claro siempre dando por mejor el suyo.
Mientras Europa levanta la voz para decirnos que no lo hemos hecho "bien" en economía y control del déficit (claro que no la hecho para nada bien el gobierno del pp principalmente) como ellos proyectaban y nos amenazan con nuevos y millonarios ajustes. Ajustes que se traducirán en más recortes y con ello en más precariedad laboral, en menos becas para nuestros hijos, en más colas en la seguridad social y asistencial... Vamos en más desastre.
Desastre que nos trae el régimen actual.
¿Cómo darles de nuevo la confianza electoral?
Si tal cosa hacemos nos convertimos en cómplices más que sospechosos de su mal hacer. Sería nuestra tonta perseverancia en seguir de vasallos y de no tomar las soluciones que nos sacarían de este régimen tan perturbador para la dignidad ciudadana y la sana gobernación que necesitamos. Claro que monarquía, bipartidistas y asociados ya nos han dado sobradas pruebas de que lo que nos ofrecen es más de lo mismo.
Nosotros decidimos. ¿Lo haremos esta vez?
Salud y República.

miércoles, 20 de abril de 2016

Nuestros muertos por la II República



NO LO PUEDO OLVIDAR

Ay, nuestros abuelos
con valor y generosidad
acudieron a luchar
por la España renacida.
No los puedo olvidar.

La España de la escuela,
de la tierra repartida,
de los hombre y mujeres
alcanzando valores e igualdad.
No la puedo olvidar.

Los patrioteros de pacotilla
los ricos, militronchos y fascistas,
arropados por la sacristía,
la asesinaron sin piedad.
No les puedo perdonar.

En tumbas que no son tumbas
en cunetas y a pié de tapias,
en pozos, barrancos y cimas 
yacen anónimos lo mejor de España.
No les puedo dejar de reivindicar.

Justicia, reparación y honor
a los héroes de la patria de verdad.
La limpieza de sus nombres
exige que sus huesos y generosidad
entre todos los podamos recuperar.
(salva artacho)

EL DÍA A DÍA...


EL DÍA A DÍA...
Cómo gustaría
hablar del éxito de la justicia,
cómo me gustaría 
sentirme en plena libertad, 
sin la carga de la monarquía,
en una sociedad de convivencia
y de trabajo, de paz y solidaria.
Me encuentro
con compañeros sin trabajo,
sin pan para los suyos,
sin casa y sin futuro
por la avaricia del banquero
andan más que perdidos.
Cómo me gustaría
para todos la felicidad
ajena a tanta penalidad.
Cómo me gustaría
un mundo sin guerras, 
y sin embargo
ahí están Irak y Siria, 
con sus gentes aterrorizadas,
vagan más que perdidas,
Europa les niega ser socorridas.
Cómo me gustaría
que todos puedan trabajar
y del ocio y la cultura gozar...
Y sin embargo, me encuentro
cada día con más pobreza,
y aumenta la desigualdad...
¡Qué gran fatalidad!
¡Compañeros! nada justifica
tan gran y necia maldad
que pesa cual una losa mortal
sobre la sufrida humanidad.
(salva artacho)

miércoles, 13 de abril de 2016

Un republicano opina, LA REPUBLICA A 14 DE ABRIL DE 2016






Es la idea política de Estado que se va abriendo paso día a día entre la ciudadanía –aunque ciertamente no con la rapidez que deseamos los republicanos- pese a la oposición a la misma de los partidos del sistema monárquico actual.
El PP, la derecha heredera del franquismo, y que nos ha llevado a la peor situación de corrupción polÍtica, de desaste económico y social de los Últimos 30 años.
El PSOE, históricamente republicano y que juega a socialdemócrata mientras participa del neoliberalismo más descarnado, dirigido por una burocracia pro-monárquica y de rodillas ante el capitalismo, con su mala gestión de la crisis, le regaló en su día el gobierno al PP.
Los Partidos Nacionalistas de la derecha que como siempre juegan a sus intereses localistas-clientelistas no exentos de demagogia...
PODEMOS, el partido que se presenta como la 'nueva izquierda', que recogía las aspiraciones del 15 M y que ha atraído con sus propuestas, muchas de ellas populistas y confusas, a muchos ciudadanos hartos de los políticos que nos han arruinado en todos los sentidos, hoy con sus resultados electorales espectaculares, cada día se parece más la " izquierda" que quiere desplazar, obviando el republicanismo y en definitiva loco por entrar en la dialéctica del juego de tronos...
Ciudadanos, claramente la derecha xenófoba y neocapitalista, clara jugada del sistema para relevar al PP si cae más de lo “necesario”, para salvo-guardar el régimen....
IU, en esencia republicana pero en la práctica víctima de su dirigencia enfrentada entre ellos por ver quien ocupa el escaso poder que tocan y que no encuentra, probablemente por sus disensiones internas y contradicciones, la correspondencia deseada entre el electorado de la izquierda.
No obstante hay que saludar y alegrarse de la presencia de las honrosas minorías republicanas españolas, gallegas, euskaldunas, catalanas... que se organizan y aparecen con nuevas propuestas y renovadas ganas de cambiar el sistema.
Entre tanto, los “reyes” borbones reminiscencias del sistema feudal, representantes de una monarquía anacrónica se van sucediendo a pesar de los escándalos que les rodean. Ellos son, la cúspide de un estado encubridor y garante de capitalistas, banqueros y clérigos, además de representar la mayor burla a la igualdad ciudadana.
Los republicanos sabemos que no hay nada más incompatible y opuesto a los principios de libertad, igualdad, fraternidad y legalidad que la monarquía, por mucha envoltura y verborrea que se aplique en hacernos creer lo contrario. Quien no lo quiera ver es que se emboba con los cuentos de princesas y príncipes, encuentra placer y se siente realizado en su papel de vasallo, de convidado de piedra o participa de alguna de sus “simonías” históricas tan propias de esa institución.
Vasallo es el opuesto a ciudadano, que arranca con la gran revolución francesa, con el pase de los borbones por la Bastilla, la guillotina o el exilio. En España, nunca se rompió -salvo en los pequeños periodos históricos de la I y II Republica- con el viejo orden, renunciando al liberalismo en su fase de emancipación y optando por mantener al viejo orden, exponente del tradicionalismo, de la aristocracia, del clericalismo, del retraso científico, de la negación de una sociedad abierta al progreso, a la cultura y al desarrollo... optando por el vasallaje.
Hoy hablamos de República aquéllos que no nos sentimos representados por este Parlamento viciado desde su origen, en que asistimos a una pelea por y para repartirse el poder mientras nuestro pueblo, nosotros, asistimos al hundimiento social, económico y cultural en que nos han sumergido y los corruptos surgidos a la sombra del poder siguen impunes, con los millones acumulados en fraudes y robos, guardados a buen recaudo en los paraísos fiscales y no pasa nada, salvo que el hambre y la desigualdad se acrecienta vergonzosamente.
Por ello, cuando pensamos y reclamamos La República, muchos nos sentimos inclinados a pensar en una República Democrática, Federal, Laica y Progresista, de una democracia económica real. ¡Estaría de más que reclamáramos una República aséptica, de libertades meramente formales!
Los republicanos, hoy, hablamos entre nosotros, estamos poniendo las bases de la unidad de acción necesaria y trabajamos para que nuestras propuestas coincidan con los verdaderos y genuinos intereses de nuestro pueblo. Cuando logremos consolidar ese frente otro muy distinto será el cantar.
Salud y República.
(salva artacho)


martes, 12 de abril de 2016

Poesía y República






A pocos días del 14 de Abril.
Compañeras y compañeros, ciudadanas y ciudadanos

LA REPÚBLICA ES LIBERTAD


Si tu quieres la libertad
prepárate a conquistarla,
nadie te la va a regalar.

Si tal cosa ocurriera
no sería verdadera,
no sería libertad.

Unete a los compañeros,
los ciudadanos sinceros, 
juntos la podemos alcanzar.

Ten siempre presente
que engaña la monarquía
como antes lo hacía
la anacrónica autarquía.

Sobre todo, no olvides 
que nada vale la ley
con las que se tapan
las desvergüenzas rey.

La República nos iguala,
nos liberta y permite
en unión de los más
para todos conquistar 
una sociedad abierta
de trabajo, justicia y paz.
(salva artacho)

lunes, 4 de abril de 2016

SOMOS REPUBLICANOS


ABRIL 1931-ABRIL 2016.
¡REIVINDIQUEMOS LA REPÚBLICA!
SOMOS REPUBLICANOS
Somos republicanos, porque queremos ser ciudadanos con todos los derechos y oportunidades públicas y sociales, porque no aceptamos ni “señores” por encima ni “aristócratas” desfasados por la historia rigiéndonos en las peores condiciones posibles.
Somos republicanos, porque nuestros abuelos dieron su vida y su modesta hacienda por la II República, convirtiéndose en un pueblo en armas frente a ejércitos profesionales y sus aliados los nazis y fascistas italianos. Pagaron con su vida o el destierro forzoso la defensa de la legalidad con la que nos habíamos dotado en 1931 tras la huida del reyezuelo Alfonso XIII (el abuelo del borbón-franco), antaño autor intelectual y político de los desastres colonialistas en el norte de África que tanto sufrimiento trajo a todas las familias y aliado complaciente de las dictaduras de Primo de Rivera y Berenguer.
Somos republicanos, porque la monarquía no nos representa, fue una figura impuesta por el sanguinario dictador que acabó con las libertades del pueblo español.
Somos republicanos porque la monarquía es la mayor representación de la desigualdad ciudadana.
Somos republicanos, porque creemos en el esfuerzo común, en la libertad, la justicia, la cultura para todos, la solidaridad sin límites
Somos republicanos y laicos, porque estamos hartos de las injerencias de la Iglesia Católica en la política y en la vida de los españoles.
Somos republicanos, porque la República representó para España un paso de gigante intelectual y de libertad frente al fanatismo, los caciques y la incultura en la que nos tenían las clases dominantes y los curas inquisidores.
Somos republicanos, porque el sistema capitalista actual además de la explotación de los trabajadores tiene su base ideológica en la monarquía y los políticos actuales que la sirven no nos representan, están solo para los intereses de sus partidos y para beneficiarse de la corrupción que envenena la vida publica.
Somos republicanos, porque además de sacudirnos la villanía de la subordinación, de la condición de súbditos, queremos ser ciudadanos libres que rigen sus destinos con honestidad, con compromiso por la justicia, la libertad y fraternidad entre y para todos los ciudadanos.
Somos republicanos, porque nadie vendrá a salvarnos y ayudarnos sino lo hacemos nosotros mismos.
Somos republicanos, porque la democracia política sin democracia económica, con millones de ciudadanos condenados al paro y al pobreza no es una verdadera democracia, es una burla generalizada.
Somos republicanos, porque queremos mandar definitivamente al rincón de la historia a la monarquía, a los duques empalmados o no, a los que van de "señores" y "señoritos", a los malos empresarios, a los banqueros y a los obispos.
Somos republicanos, porque tenemos sed de cultura y nos morimos por poder abrazarnos y apoyarnos unos con otros.
Somos republicanos, porque nada tenemos que ver con la falsaria política reinante en nuestro país y las aventuras militares en las que nos han metido para apoyar a los imperialistas gringos. ¡Qué cada pueblo resuelva sus asuntos internos, que cada pueblo disponga de sus recursos sin expolios violentos de terceros!
Somos republicanos y laicos, algunos federalistas, otros unitarios, pero esto no puede dividirnos porque es mucho más lo que nos une que los que nos separa y sabremos encontrar la vía de la acción y del pacto para alcanzar nuestra amada República.
Somos republicanos españoles, catalanes, vascos, gallegos, asturianos, cántabros, castellanos, leoneses, riojanos, aragoneses, valencianos, manchegos, extremeños, murcianos, andaluces, pobladores de las Islas..., que añoramos la libertad y la sana convivencia de ciudadanos y de pueblos por encima de todo.
Somos republicanos y por ello tendemos nuestros brazos a todos los pueblos de la vieja España sin amenazas ni imposiciones.
Somos republicanos, porque La República es nuestra casa común donde todos tenemos un lugar y una dignidad, menos los que se valen de la violencia y la mentira para oprimir a los demás.
Salud y República.
(salva artacho, militante republicano)

LAICISMO Y MILICIA. Artículo de Floren Dimas, Oficial del Ejército del Aire (R), Miembro del Colectivo ANEMOI, Delegado de AGE para la Región de Murcia.

Con la debida autorización y permiso de su autor, reproducimos a continuación un artículo de Floren Dimas, Oficial del Ejercito del Aire (R), Miembro del Colectivo Anemoi, y Delegado de AGE para la Región de Murcia.


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 LAICIDAD Y MILICIA

Un reto pendiente para la Democracia española en el siglo XXI

Floren Dimas



El artículo 3.1. de la Constitución de 1978, define al Estado Español como aconfesional, no reconociendo carácter estatal en ninguna religión, extendiendo a sus Fuerzas Armadas la observancia de este principio a través de la Reales Ordenanzas (Art. 177, 417 y otros), así como otras disposiciones que las desarrollan.

El riesgo que para su vida implica la función del militar, en determinados momentos de su vida, unido a la simbiosis de intereses comunes entre el poder político-militar y la Iglesia, determinó la presencia de los capellanes en el campo de batalla, extendiéndola desde los primeros tiempos del catolicismo en España, al resto de las manifestaciones de la vida militar como parte integrante de su propia configuración, especialmente reglada a partir del reinado de Carlos III.

Desde entonces y hasta 1931, ha existido una jurisdicción castrense religiosa dentro de los Ejércitos, hasta que con la instauración de la II República, fueron limitadas sus funciones, siendo suprimidas totalmente en junio de 1932. Al producirse la sublevación militar fascista de 1936, el ejército de Franco, introdujo de nuevo a los capellanes en sus unidades, con renovada caracterización militar (vestidos de  uniforme, y algunos con pistola al cinto). Finalizada la contienda, el nuevo régimen restableció en 1940 el Cuerpo Eclesiástico del Ejército, en plenitud de sus funciones tradicionales. Tras el convenio con la Santa Sede (agosto de 1950), se formaliza la jurisdicción castrense, hasta que en enero de 1979, se firma un nuevo acuerdo con el Vaticano que sigue actualmente vigente, sobre asistencia religiosa en las FAS y se crea el Arzobispado Castrense, fijando su sede en la iglesia Catedral Castrense de San Agustín, en Madrid.

Durante los cuarenta años de franquismo, la Iglesia impuso en FAS su integrismo religioso, al que no escapan ni los propios mandos, y menos aún los cientos de miles de soldados, obligados durante  la guerra y durante las cuatro décadas de dictadura, a la práctica de rituales religiosos, persiguiendo cruelmente a los que no se sometían a aquellas prácticas inquisitoriales (protestantes, testigos de Jehová, ateos, agnósticos…). La Cruz y la Espada,  como lema y blasón de las cruzadas medievales, formaron parte de la iconografía militar y castrense, refundiendo ambos símbolos en una sola interpretación. Como decía el catecismo falangista, quisieron hacer de cada español un hombre “mitad monje, mitad soldado”. Y no será por falta de celo, ni de recursos, por lo que no lo consiguieron.

La llegada de la Democracia fue percibida como un punto de inflexión, por quiénes confiábamos  esperanzados fuese el final de la hegemonía del nacional-catolicismo en la vida militar. Efectivamente, hubieron algunos cambios significativos: la asistencia a misa ya no era obligatoria, ni tampoco la declaración de las creencias, y es verdad que los militares podían casarse sin tener que pasar por la vicaría… y poco más.

Nada permite afirmar, que la observancia de la separación de espacios entre lo institucional y lo religioso, sirva a la coherencia del mandato constitucional, por cuanto la impronta desmesurada de la Religión Católica es un hecho incuestionable, no solo en las relaciones entre las instituciones públicas y las eclesiásticas, si no que se funden de forma tangible e intangible, en infinidad de expresiones sociales, administrativas y ceremoniales en toda España.

Ni las Ordenanzas de 1978, ni la Ley Orgánica 7/1980, de libertad religiosa,  ni las posteriores RR.OO. de 2009, han introducido grandes cambios en la estructura castrense en las FAS. Sigue en vigor el Reglamento del Cuerpo Eclesiástico, estableciendo la homologación de los rangos de los Capellanes y Vicarios con los de Oficial y Jefe, se faculta se uso discrecional del uniforme militar y  la ostentación de pasadores, medallas y en su caso, fajines. Por cierto, en las solemnidades, cuando los Jefes y Oficiales portan sable, el Arzobispo puede lucir su bastón de mando. A todo lo anterior, añadiremos el uso y disfrute de viviendas y residencias logísticas y de vacaciones y el derecho a ser saludados militarmente por sus inferiores, cuando vistan de uniforme.

En las FAS hay actualmente  setenta y cuatro Capellanes, dos Vicarios Episcopales y un Arzobispo castrense. El coste de este servicio, solo en lo referente a sueldos, fue el año pasado de más de 470.000 euros, no existiendo prácticamente una instalación militare de cierta relevancia que no tenga una capilla; algunas, de dimensiones y porte sobredimensionadas para el uso al que se les destina, y consecuente con ello, un presupuesto anual de mantenimiento y uso.

A pesar de que sociológicamente la pluralidad preside el mundo de las creencias entre el personal militar, basta repasar la vida cuotidiana en las unidades militares durante un tiempo, para darse cuenta de que el aura de la Espada y la Cruz, sigue presente como hace en los mejores años del franquismo. Sin pretender ser exhaustivos y al margen de las prebendas citadas, repasaremos muy brevemente algunos hechos y circunstancias que lo avalan:

  • El Rey, Jefe supremo de las FAS, es presidente de varias cofradías de Semana Santa, y representa al Estado en la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago, a la Virgen del Pilar, los funerales de Estado y otros solemnes actos de la máxima relevancia institucional.
  • Presencia de imágenes y cuadros religiosos, en el interior de dependencias militares no eclesiásticas.

  • La fórmula católica del acto del juramento de fidelidad a la Bandera, en la que el capellán militar pronunciará la siguiente invocación: “¿Juráis por Dios y por vuestro honor…”  La respuesta de los soldados o alumnos será: “Si, lo juramos”, respondiendo el capellán: “Ruego a Dios os ayude a cumplir lo que habéis jurado y prometido”.

CONDECORACIONES.- Para reconocer los méritos contraídos a título individual o colectivo más allá del estricto cumplimiento del deber, el Reglamento de Recompensas Militares vigente, recoge la existencia de condecoraciones de inequívoco origen religioso, cuya nomenclatura o diseño no deja lugar a dudas sobre el mismo: como la Cruz Laureada de San Fernando, o las diferentes categorías de “cruces” al mérito existentes.

PATRONES DE ARMAS Y CUERPOS.- En cada una de las grandes unidades de las FAS,  convive personal militar que comparte con sus compañeros de otras Armas y Especialidades, celebraciones de carácter religioso, acompañados de las correspondientes misas, eventos deportivos, y otras actividades deportivas y lúdicas, que sustraen al servicio tiempo y recursos humanos y materiales de todo tipo, por tratarse en la mayoría de los casos de jornadas festivas, autorizadas oficial o extraoficialmente.

v  San Juan Bosco, patrón del Cuerpo de Especialistas del ET
v  San Hermenegildo, patrón de la Hermandad de Veteranos de las FAS y de la Guardia Civil
v  Nuestra Señora del Buen Consejo,  patrona del Cuerpo de Intervención
v  San Juan Nepomuceno, patrón de la Infantería de Marina
v  San Fernando, patrón del Cuerpo de Especialidades del ET
v  Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de las unidades de Helicópteros del ET
v  San Juan Bautista, patrono de la Guardia Real
v  Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona del Cuerpo de Sanidad
v  San Cristóbal, patrón de las unidades de Automovilismo del ET
v  Virgen del Carmen, patrona de la Armada
v  Santiago Apóstol, patrón del Arma de Caballería
v  Nuestra Señora del Rosario, patrona de la UME (Unidad Militar de Emergencias)
v  Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Guardia Civil
v  Santa Teresa, patrona del Cuerpo de Intendencia
v  Santa Cecilia, patrona del Cuerpo de Músicas Militares
v  Santa Bárbara, patrona del Arma de Artillería
v  Inmaculada Concepción,  patrona del Arma de Infantería
v  Nuestra Señora del Loreto, patrona del Ejército del Aire

La ubicuidad de la presencia del catolicismo oficializado en las FAS, afecta a todo el sustrato militar, habiéndose creado, a fuerza de siglos de monopolio católico castrense, una estructura escénica y organizativa, presentada habitualmente como parte indisoluble de la esencia espiritual e histórica de los Ejércitos españoles. Habríamos de considerar, sin embargo, que nunca fue la tradición fuente inequívoca del Derecho, porque extrapolando esta circunstancia, podríamos reivindicar la permanencia de la Inquisición, tan ligada a la Historia de España durante siglos, siendo precisamente su abolición, un signo de progreso y de respeto a la libertad de conciencia, como lo esmel hecho de que en Suecia (una nación frecuentemente presentada como paradigma de la democracia), es fiesta nacional la fecha de la separación oficial entre la Iglesia y el Estado, mientras en nuestro país continuamos instalados en un oligopolio religioso uniformado, de cuyas manifestaciones externas queremos dejar aquí alguna constancia:


  • Menciones expresas a Dios en todos los himnos de las FAS y de la Guardia Civil.
  • Misas (a veces diarias) en bases y acuartelamientos, con detraimiento de atención al servicio de los militares asistentes.
  • Peregrinaciones anuales subvencionadas a lugares santos, como Lourdes (52.000€ en 2014)
  • Jornadas religiosas con alumnos de Academias Militares en viajes organizados.
  • Profusa participación de fuerzas militares con armas y sin ellas, en procesiones y actos litúrgicos, siendo de destacar actuaciones como la del Cristo de la Buena Muerte en Málaga (La Legión) y las escoltas y desfiles de Semana Santa con participación y protagonismo propio de casi todas las unidades militares de las FAS.
  • Rituales e invocaciones eminentemente religiosas en los actos de homenaje a los Caídos.
  • Interpretación del Himno Nacional y exhibición de la Bandera Nacional en ceremonias estrictamente religiosas con presencia militar.


CONSIDERACIÓN FINAL


Tras este rápido repaso a la huella católica, omnipresente en el terreno físico y espiritual, ético y moral entre el personal de las FAS, así como en la relación entre los Ejército y la sociedad civil española, debemos plantear a los responsables de los partidos políticos, especialmente a los emergentes, que proponen políticas de cambio sustancial, en el modelo de poder político, social y económico del Estado, que incorporen a sus programas electorales la anulación del Concordato y Acuerdos entre el Estado y el  Vaticano, de 1953 a 1979, así como todas las leyes y normativas relacionadas, dejando fuera del ámbito militar todo cuanto tenga que ver con la práctica religiosa de los militares, no permitiendo la presencia militar -bajo ninguna de sus forma- en actos de significación religiosa, finalizando por coherencia democrática, siglos de sectarismo religioso institucional a favor de la Iglesia Católica. Las FAS podrán mantener relaciones de mutuo interés de tipo cultural o de asistencia a sus miembros, mediante convenios temporales con todas las confesiones y en igualdad de condiciones, fuera de los recintos militares, pero siempre a título particular y por deseo expreso del personal militar afectado

La Religión, cualquier religión, debe incumbir exclusivamente al ámbito privado de los militares españoles, y la institución militar deberá mantener la necesaria neutralidad e independencia, con las diferentes confesiones españolas.

27 de marzo de 2016


Floren Dimas
Oficial del Ejército del Aire (R)
Miembro del Colectivo ANEMOI
Delegado de AGE en la Región de Murcia

sábado, 26 de marzo de 2016

POR ESPAÑA Y CONTRA EL REY. Artículo Histórico de Vicente Blasco Ibañez.

Creo interesante reproducir este artículo de Vicente Blasco Ibáñez, dada la situación tan similar que vive España ahora, que repite casi punto por punto la que dio pie a este escrito, que ha sido copiado de la página "Asturias Republicana".
Fotos: Valencia News
@EnosPastrana.
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ALFONSO XIII DESENMASCARADO
UNA NACIÓN AMORDAZADA
LA DICTADURA MILITAR DE ESPAÑA
Texto original de la brillante proclama de Vicente Blasco Ibáñez
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LECTOR: Si vives en España procura que este escrito circule mucho. Dalo a leer a tus compatriotas. Si vives en el extranjero, esfuérzate por hacerlo entrar en España y con ello prestarás un enorme servicio a la liberación de un país esclavizado actualmente.
V.B.I.
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Para la introducción en España del presente folleto, y de otros que iré publicando oportunamente, he adquirido dos aeroplanos que llevan los nombres de "Libertad" y "República Española". 
Todos los españoles amantes de la regeneración de su patria deben atender y ayudar a los hombres de buena voluntad que tripulan dichos aeroplanos cuando aterricen en España.
Agradezco de antemano cuanto se haga en favor de estos valientes colaboradores que exponen su vida por noble causa.
V.B.I.
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AL LECTOR
Vivo hace años alejado de la política, pero la situación actual de España me obliga a salir de mi retiro, empujándome otra vez a unas luchas que creí abandonadas para siempre.
Confieso que he vacilado mucho antes de adoptar tal resolución. Mis gustos de novelista se complacen mejor en una existencia aislada y laboriosa. Mas por deber es preciso que combata como en otros tiempos, y sabido es que el deber resulta las más de las veces de un cumplimiento áspero y cruel.

Nada voy a ganar con la actitud de ataque que adopto ahora; y, en cambio, tal vez pierda mucho. Había yo llegado a la mejor situación que puede conquistar un escritor. Los más de los españoles eran amigos míos, agradeciendo, por solidaridad nacional, el prestigio más o menos grande que he podido obtener en el extranjero. Ahora tendré que renunciar a la amistad de algunas personas que, por interés o por convicción, transigen con el estado presente de España. Siento mucho apartarme de ellas, pero cuando se trata de cumplir un deber, el hombre honrado no debe vacilar entre los afectos individuales y las imposiciones de su conciencia.

España es hoy una nación que vive secuestrada. No puede hablar porque su boca está oprimida por la mordaza de la censura. Le es imposible escribir porque tiene las manos atadas. El instinto de conservación impide que las gentes salgan a la calle para protestar contra tal esclavitud. Un ejército poseedor de todos los medios destructivos oprime al país y le es fácil borrar con fusiles y ametralladoras las quejas de la muchedumbre desarmada.
La palabra "ejército" resulta impropia en este caso. Después de la última guerra europea, que fue una guerra de pueblo, "ejército" significa nación armada, conjunto de todos los ciudadanos que sin distinción de creencias ni categorías sociales empuñan las armas en defensa de su patria. En España, el ejército es una clase aparte, una especie de casta social como en la Prusia del siglo XVIII durante el reinado de los primeros Hohenzollern. Existe el servicio militar obligatorio para ser soldado, pero no para ser oficial. Sólo son oficiales los militares de profesión, que se consideran de esencia distinta a la de sus compatriotas. De aquí que el país no sienta gran simpatía por su llamado ejército, que en realidad no tiene nada de nacional. Es a modo de una organización pretoriana para la defensa de la monarquía.
Los hechos se han encargado recientemente de probar tal afirmación. Este ejército que consume la mayor parte de los recursos de España y al que se prodigan oficialmente alabanzas de heroísmo mayores que las que merecieron los ejércitos más famosos de la Historia, resulta derrotado indefectiblemente en toda operación emprendida fuera del país. No se debe esto a la falta de valor de sus individuos. La culpabilidad verdadera de su eterno fracaso hay que atribuirla a la organización especial de este llamado ejército, que no es de España, sino del rey.
Repito que el título de ejército no es exacto. Mejor le conviene el de gendarmería. Sus únicas victorias las puede conseguir en las calles de las ciudades donde amenaza con sus ametralladoras y cañones a muchedumbres que sólo llevan, cuando más, una mala pistola en sus bolsillos.
España hace un año que no puede hablar. Vive dentro de Europa como una mujer secuestrada en el interior de un cuarto forrado de colchones que impiden oír sus gritos. El español no puede escribir porque los periódicos de su país, antes de imprimirse, pasan por la previa censura del Directorio militar. Leer un diario español es leer simplemente la literatura de Primo de Rivera, autor extravagante que sólo inspira un interés festivo.

Hasta en las épocas de mayor reacción fue respetado el libro en España. Jamás existió en los tiempos modernos la censura para el volumen impreso. Un escritor podía emitir sus ideas con toda libertad. El Directorio de generales ha apelado a un recurso hipócrita para esclavizar igualmente la emisión del pensamiento por medio del libro.Pretextando la necesidad de impedir la difusión de cierta literatura inmoral que existe en España -como existe en otros países- ha ordenado, bajo las más severas penas, a los dueños de las imprentas que no entreguen a un autor la edición de su obra sin que antes presente éste una autorización sellada y firmada por los militares del Directorio o sus acólitos.

Para combatir la literatura inmoral bastaba con castigar a uno o dos editores sin escrúpulos, imponiéndoles una multa y una corta prisión. Esto lo saben todos en España. Pero lo que menos le importa al militarismo triunfante es la persecución del libro inmoral. Lo que desea es someter a esclavitud a los escritores españoles. No han dicho nada los actuales dominadores de España sobre plazos para autorizar la salida de las obras, ni sobre garantías a los autores. El que escribe un tratado de matemáticas, de filosofía o, simplemente, un libro de cocina, tiene que someterlo al capitán o coronel encargado de la censura. Éste, pretextando sus muchas ocupaciones, puede tardar meses y meses en conceder su autorización, con lo cual el pensamiento queda sometido al capricho del censor. El libro que no convenga a los intereses del Directorio permanecerá indefinidamente sin publicarse.
En todo el siglo XIX, ningún pueblo de Europa occidental, se vivió en una situación semejante a la de España en los presentes momentos. Únicamente la Rusia de los Romanoff, en el período más absolutista de su historia, pudo ofrecer este espectáculo de generales crueles e iletrados, o de generales parlanchines y grotescos, esclavizando espiritualmente a un país y ejerciendo la censura sobre su pensamiento.
Confieso que al volver, hace pocos meses, de un viaje alrededor del mundo, quedé sorprendido viendo hasta donde había llegado la disparatada tiranía de un grupo de generales sobre su patria. Todos estamos sujetos a la debilidad e imperfección humanas, y un sentimiento egoísta me hizo vacilar algún tiempo, antes de emprender esta lucha contra el militarismo español. Llevaba yo una existencia tan dulce, dedicada al trabajo literario, lejos de las impurezas de la realidad...
Pero un escritor no debe de imitar al flautista que se recrea haciendo sonar su instrumento en las soledades. Yo soy un hombre de mi época y además soy español. Por azares de la suerte tal vez más que por los propios méritos, mi nombre es conocido en una gran parte de la Tierra y cuento con numerosos lectores en todos los países. Llevo recibidas centenares de cartas de compatriotas míos residentes en Europa y en América pidiéndome que hable, que emplee los medios difusivos de que puedo disponer, para que el mundo conozca la vergonzosa situación de España. He pasado noches enteras sin dormir.

-¿Tienes derecho, egoísta -me decía una voz interior- a permanecer impasible viendo la anormalidad en que vive tu país, como si fueses un hombre sin patria?...
La mejor de las ficciones novelescas que puedas inventar permaneciendo tranquilo, no valdrá nunca lo que un grito de protesta, sincero y enérgico, ante la cruel situación de los tuyos.
Y a la mañana siguiente, presenciando la salida del Sol en uno de los lugares más hermosos de la Costa Azul, en mi sonriente jardín de Menton, frente a la planicie azul del Mediterráneo, rodeado de un ambiente favorable al trabajo y al ensueño, sentía el mismo remordimiento que si cometiese una acción reprobable.

Me ha sido imposible callar más. Cuando tantos españoles se ven imposibilitados de hablar dentro de su país, yo debo de hablar por ellos.

Y así va a ser. Mas ya que me decido a ser la voz de mis compatriotas, ocurra lo que ocurra, arrostrando todas las consecuencias, debo decir la verdad, la verdad entera.

Me sería fácil limitar mis ataques a los generales del Directorio que hoy tiranizan España. Es muy posible que, aparte de ellos, todo el resto del país, sin distinción de creencias políticas, encontrase mi actitud muy simpática. Mas mi ataque, en esta forma limitado, resultaría incompleto y hasta injusto.

Esos generales no son más que figurantes, unos de historia lúgubre, otros verbosos y en perpetuo matrimonio con el fracaso. Al restablecerse la legalidad constitucional, después de la muerte del Directorio, hasta habría podido volver a España con aire de triunfador...

Pero ya que me decido a hablar, después de larga reflexión, no debo mentir ni valerme de anfibologías y atenuaciones para desfigurar la realidad. Si abandono mi dulce retiro es para decir las cosas tales como son, señalando al verdadero autor de los males que sufre España.

Recuerdo, al llegar aquí, las órdenes de combate que daban los antiguos almirantes a sus artilleros en tiempos de la marina a vela:
-¡No tiréis a la arboladura, tirad al casco!
La arboladura en el presente caso son los generales de opereta o de drama policíaco que forman el Directorio. El casco es el rey.
Y yo, español, declaro desde el primer momento, por patriotismo, por decoro nacional, que tiro contra Alfonso XIII.


II EL REY
Reconozco que el actual rey de España ha sido durante algunos años para la opinión internacional un personaje simpático. Su juventud, su carácter decidor a estilo madrileño y un intrepidez alegre de subteniente hicieron de él ese "personaje simpático tan amado por el vulgo que le ve de lejos y sólo aprecia las exterioridades.
Pero ocurre con los "personajes simpáticos" que al transcurrir los años su "simpatía" va resultando terrible. Persisten en ellos las condiciones propias de la adolescencia y éstas resultan inoportunas y peligrosas en la edad madura, sobre todo cuando se trata de hombres que desempeñan altísimos cargos y sobre los cuales pesan inmensas responsabilidades.
El rey de España ha sido igual a esos niños prodigio que llaman la atención por sus facultades precoces mientras son pequeños. Luego, al convertirse en hombres, sin evolucionar oportunamente, resultan insufribles y peligrosos por su estacionamiento mental, y por la vanidad omnisciente que les infundieron los éxitos y adulaciones de su adolescencia.
Alfonso XIII es un Borbón español que tiene todas las malas condiciones de su bisabuelo Fernando VII. Para los historiadores de Napoleón ha sido siempre un problema oscuro cómo, este hombre genial, de pensamiento clarividente, pudo emprender la desastrosa guerra de España. El mismo, en su retiro de Santa Elena, reconoció dicha empresa como el mayor error de su vida. Para mí, el asunto resulta clarísimo. Es que tuvo que entenderse con los Borbones españoles y, especialmente, con el joven Fernando VII (tan simpático en su juventud como Alfonso XIII) el cual con sus astucias, con sus faltas a la palabra, sus malicias y deslealtades, era capaz de desorientar y perturbar al cerebro más poderoso.
El bisabuelo de Alfonso XIII, al mismo tiempo que pedía casi de rodillas a Napoleón que le permitiera casarse con una mujer de su familia, cediéndole espontáneamente la corona de España, se presentaba a los españoles como un triste prisionero del emperador francés. Se comprende el engaño de Napoleón. Juzgando al pueblo español por los reyes miserables que venía tolerando, lo creyó un pueblo envilecido y cobarde y se lanzó a una invasión fatal para él. Igual equivocación sufriría ahora el que juzgase al pueblo español actual por la persona del rey que aguanta.
Fernando VII jamás en su larga historia tuvo una palabra mala ni una obra buena. Sin embargo, muchos de sus contemporáneos le admiraron en su juventud como monarca simpático que sabía decir frases chistosas. Cuando consiguió que Luis XVIII enviase a los aliados Cien Mil Hijos de San Luis para batir a los liberales españoles y reponerle en su trono de monarca absoluto, agradeció tal apoyo restableciendo la Inquisición y fusilando a un sinnúmero de liberales que se habían rendido fiados en la presencia de las tropas francesas.
Ni aún para los mismos partidarios del absolutismo tuvo Fernando VII amistad ni lealtad. Se consideraba más allá de los amigos y los enemigos. Reía igualmente de unos y de otros. En España solamente debía de existir el rey; los demás eran un mísero rebaño. Azuzaba a los absolutistas contra los liberales y al vencer éstos, les pedía el exterminio de las mismas gentes que él había incitado a sublevarse.
Los españoles clarividentes, le apodaron a causa de su nariz borbónica y su rostro carrilludo: "narizotas, cara de pastel". Este Tiberio conocía el apodo que le daban los liberales llamados "negros" y los absolutistas descontentos de su falta de lealtad que se titulaban "blancos". Y algunos de sus íntimos contaron que cuando estaba a solas en su palacio toma una guitarra para canturrear la siguiente canción:

"Este narizotas, cara de pastel a blancos y negros los ha de j..."
Efectivamente, durante el reinado de Fernando VII, murieron innumerables "blancos" y "negros" por sus diabólicas combinaciones para destruir a unos y otros.

Repito que este Borbón fue en su juventud tan simpático y chistoso como su bisnieto Alfonso XIII. Por eso su recuerdo ha resucitado en España durante los últimos años, comparándose la conducta del rey presente con la de su bisabuelo.

-Es igual a Fernando VII- dicen muchos que le han estudiado de cerca y hasta fueron sus ministros.
-Algo más- repuso uno de los personajes más eminentes de la política de la derecha en España. -Es Fernando VII.... y pico.

Para hablar de Alfonso XIII es preciso traer a colación a Guillermo II.Del mismo modo que en el teatro existe la contrafigura que pasa por el fondo del escenario imitando al protagonista de la obra, que se halla en primer término, Alfonso XII ha sido siempre un imitador, un reflejo del antiguo Kaiser.
Existe en Cataluña un fabricante de champagne español llamado Codorniu, y aunque su vino no es malo, los burlones ríen de él al compararlo con el champagne legítimo, haciendo de dicho vino un símbolo de todo lo que es imitación más o menos grotesca. Por ejemplo, de un mediocre poeta dicen que es Víctor Hugo Codorniu, de un general malo, Napoleón Codorniu, etc. A Alfonso XIII le llamaban en los años anteriores a la guerra el Kaiser Codorniu.
El emperador viejo y el rey joven se detestaban cordialmente como dos cómicos de edad diferente e historia diversa, que pretenden desempeñar el mismo papel. Pero los dos eran idénticos; el mismo afán de cabotinage, la misma ansia de llamar la atención, de intervenir en todo, de dirigirlo todo, de pronunciar discursos, de creerse aptos para todas las manifestaciones más brillantes de la vida.
Iguales aficiones a la mascarada. Alfonso XIII se viste a las dos de la tarde de almirante, a las tres de húsar de la muerte, a las cuatro de lancero. No hay hora del día que no aparezca con un uniforme distinto. Y además de los trajes militares, se cubre con unas vestimentas de clown para jugar al polo, ridículas hasta el punto de que en cierta época tuvieron que prohibir a los periódicos ilustrados de Madrid que reprodujesen las fotografías de Su Majestad en estos trajes deportivos de su invención, para que no riesen las gentes.
Es indiscutible que Alfonso XIII ha odiado siempre a Guillermo II. Por la ley física que obliga a repelerse a dos nubes de la misma electricidad, esta pareja de histriones reales se detestó siempre de un modo irresistible.

Guillermo II no prestó nunca un apoyo franco al ensueño de ciertos allegados y consejeros de Alfonso XIII, consistente en matar la República de Portugal y crear un imperio ibérico para que el bisnieto de Fernando VII pudiera darse aires de emperador. Por su parte, el rey de España hizo todo cuanto pudo para molestar a su maestro imperial, hasta el día en que estalló la guerra.

Alfonso XIII es hijo de una austriaca y aunque en los tiempos de su adolescencia se mostró como un colegial travieso que desobedece las órdenes de mamá, al transcurrir los años ha recobrado la madre sobre él un poderío enorme y con ella toda su corte de archiduques arruinados y de superiores de órdenes religiosas.
Además, si Alfonso XIII aborreció la persona de Guillermo II, admiró siempre sus ideas políticas, su tendencia al absolutismo. La mejor demostración la ha dado recientemente al matar en España el régimen constitucional y favorecer el triunfo de la dictadura militar.
Hábil comediante, como su bisabuelo Fernando VII, que engañó a Napoleón, engañó a Luis XVIII y engañó hasta a sus más fervorosos amigos, Alfonso XIII se dedicó durante los cinco años de la guerra europea a mentir a los beligerantes haciendo creer a cada uno de ellos que se hallaba a su lado. Pero bien claramente se vio de qué parte estaban sus simpatías.
Alfonso XIII fue germanófilo, como su madre y toda su corte. Y no solamente fue germanófilo, sino que se permitió con Francia las ironías más crueles. El, que ha sido siempre el verdadero dueño de España y no ha hecho más que su voluntad, se fingió una víctima rodeado de enemigos y peligros a causa de su amor a Francia, y dijo en cierta ocasión:

-En España, los únicos francófilos somos yo y la canalla.
Y pensar que ha habido numerosos tontos en Francia que han repetido y celebrado esta ironía cruel. "La canalla" éramos nosotros, los escritores, los profesores de la Universidad, los artistas, todos los españoles intelectuales que estuvimos al lado de los aliados desde el primer momento. Sin duda, para el bisnieto de Fernando VII las únicas gentes distinguidas eran la aristocracia ignorante y devota, el populacho campesino, reaccionario y feroz, que aplaudían los crímenes de la invasión alemana en Francia y los torpedeamientos de los submarinos.

Yo no conozco personalmente a Alfonso XIII. Nunca he querido dejarme presentar a él. Pero le sigo desde hace años con el interés del novelista que estudia un "documento humano" y lo conozco mejor que muchos de los que le han visto de cerca.
Una de las razones de por qué me negué siempre a verle fue porque adivinaba que tarde o temprano tendría que escribir contra él, diciendo la verdad. ¡Lo que he sufrido durante la guerra, no pudiendo hablar libremente para advertir a los aliados quién era este hombre que se declaraba partidario de ellos en unión con "la canalla"! Pero en aquel momento decir la verdad equivalía a un escándalo sin resultado que sólo podía alegrar a los alemanes. Además, los diversos gobernantes franceses sabían tanto como yo qué clase de amigo de Francia es Alfonso XIII. ¡Si pudieran revelarse ciertas notas y documentos secretos en los archivos de París!
Pero al fin ha llegado la oportunidad de hablar de lo que es público, aunque lo ignoran la mayoría de las gentes, de exponer la verdad para que este personaje de carácter complicado y tortuoso ocupe el lugar histórico que le corresponde.
Ya he dicho que estos Borbones españoles fueron siempre astutos y con cierto talento diabólico para sortear las complicaciones de la vida, haciendo al mismo tiempo su voluntad. Las resoluciones más extremas y violentas las revisten hipócritamente de un forma paternal. Fernando VII, fusilador de liberales, ordenó estos suplicios por el bien de la patria, de tal modo que las muchedumbres imbéciles lo consideraban un padre.
Alfonso XIII ama el despotismo, pero procura atacar las libertades públicas como si le obligaran a ello los que le rodean, para después, en caso de fracaso, dejar que castiguen a los otros y declararse inocente. No creyó hasta el momento en el triunfo de los aliados, pero como era vecino de Francia, no quiso tampoco mostrarse enemigo de ellos.
Para favorecer la política germanófila buscó antes una coartada, y esta fue la oficina que montó en su palacio para el canje de prisioneros. Unas mesas y unos cuantos empleados le sirvieron para darse aires de rey providencial y benéfico, haciendo en pequeño y con enormes anuncios lo que hicieron con menos ruido y más intensamente la Cruz Roja y otras sociedades benéficas de Suiza.
Mas en fin, si se hubiese limitado a esto, merecería elogios, aunque no tan exagerados como los que le tributaron sus aduladores. Gracias a su intervención hubo prisioneros franceses y belgas que regresaron a sus casas, como también los hubo alemanes y austriacos que volvieron a las suyas. Pero al mismo tiempo que el rey de España se preocupaba en público de tales canjes, favorecía del modo más descarado e insistente las operaciones navales alemanas en las costas de España.
Durante tres años, los submarinos alemanes se avituallaron en los puertos españoles del modo más cínico. En la desembocadura del Ebro, junto a Tortosa, ciertos puertos antiguos y abandonados, que sólo sirven de refugio a barcos de pescadores, fueron empleados como lugar de descanso por submarinos de Alemania. Un personaje alemán, el barón de Rolland, actuaba en Barcelona con el mayor descaro de proveedor de esencia para estos buques. Además, tenía a sus órdenes una partida de malhechores para aterrorizar a los que denunciaban sus manejos. Un comisario de policía llamado Bravo Portillo, que después fue asesinado en Barcelona, se valía de su empleo oficial para averiguar la salida de los vapores aliados y denunciarla al tal barón. Éste, a su vez, daba aviso a los submarinos por medio de varias instalaciones de telégrafo sin hilos que funcionaban con entera libertad.
Alfonso XIII se ocupó aparentemente de canjear franceses e ingleses por alemanes y austriacos, pero estos prisioneros eran seres vivos. Lo terrible es que al mismo tiempo produjo centenares de muertos dejando actuar con toda libertad a los submarinos alemanes. Rara fue la semana en que no torpedearon éstos, dentro de las aguas españolas, alguna vez a la vista de la gente agolpada en la costa, buques franceses e ingleses, dedicados al comercio, y hasta vapores correo que iban a Argelia o venían de ella.
Buscaban los buques el amparo de las costas de España, fiados en las palabras de la monarquía española, creyendo que su rey defendería la neutralidad de sus aguas, y precisamente al hacer esto se lanzaban en pleno peligro, pues los submarinos tenían sus bases en los puertos pequeños de la costa y contaban con numerosos agentes en las principales ciudades del litoral, los cuales trabajaban tolerados y ayudados por bajos personajes de la policía.
Una vez se dio el caso de que los viajeros del tren correo entre Valencia y Barcelona, cuya vía se desarrolla a lo largo de la costa, pudieron contemplar desde sus vagones, en las primeras horas de la tarde, como un submarino alemán atacaba a un vapor aliado cerca de la orilla, a la vista de todos.
El dulce y poético Mediterráneo arrojaba todas las semanas a sus orillas numerosos cadáveres y pedazos de buques rotos por la explosión de los torpedos. Yo tengo a orilla del mar, cerca de Valencia, una casa llamada Malvarrosa. Mientras estuve en París los cinco años de la guerra haciendo propaganda en favor de los aliados, mis amigos me escribieron repetidas veces dándome cuenta de los terribles hallazgos con que les sorprendía el mar algunas mañanas. Sobre la arena de la playa, junto a la escalinata de mi casa, aparecieron repetidas veces cadáveres hinchados por una larga permanencia en el mar, pobres cuerpos desfigurados por las mordeduras de los peces o la violencia de la explosión, mujeres y niños que venían como pasajeros en buques procedentes de Argelia, tripulantes de vapores aliados que transportaban artículos de comercio o primeras materias para la guerra. Todos habían ido hacia la muerte, fiando en la neutralidad, ya que no en la lealtad de un rey que se titulaban francófilo en compañía de "la canalla".
Al mismo tiempo, los fabricantes españoles que elaboraban materias de guerra para los aliados, tenían que desafiar los mayores peligros.Fue en Barcelona donde los industriales españoles trabajaron más para el ejército francés; unos produciendo piezas sueltas de armamento, otros calzado, tejidos, etc. Los alemanes, para asustar a los fabricantes de Cataluña que trabajaban para Francia, organizaron otra partida de bandidos encargada de arrojar bombas en las fábricas y asesinar a sus dueños si era posible. Esto parece de una novela de Ponson du Terrall y, sin embargo, no puede ser más exacto.

La tal banda era mandada por un tal barón de Koenig. Hay que decir que así como el barón de Rolland, encargado del avituallamiento de los submarinos, fue un personaje auténtico, este barón de Koenig era un antiguo camarero de hotel, un tipo rocambolesco que había hecho su carrera a fuerza de asesinatos. La banda del barón de Koenig cometió sus crímenes atribuyéndolos a anarquistas o terroristas. Así mató al fabricante, señor Barret, profesor de la Universidad catalana, que era entusiasta de los aliados y dedicó sus talleres a la fabricación para las tropas francesas. Y si no mataron a más industriales aliadófilos fue porque estos tomaron grandes precauciones.

El comisario de policía Bravo Portillo actuaba de acuerdo con el titulado barón de Koenig, lo que proporcionaba a éste una completa impunidad. Además, dicho policía le facilitaba toda clase de informaciones.
Al terminar la guerra, viéndose si ocupación el facineroso alemán, se ofreció con toda su banda a los industriales conservadores y de carácter agresivo, para matar obreros fomentadores de huelgas, empezando desde tal momento el período de asesinatos y represalias entre un bando y otro, que aún dura en la actualidad aunque amortiguado y que, por desgracia, tal vez volverá a reproducirse. (Pero esta "es otra historia" como dicen en los cuentos orientales. Volvamos al rey)
Jamás hizo nada Alfonso XIII por impedir las hazañas de los alemanes, terrestres y marítimas, dentro de su reino. Como una excusa previsora inventó la frase de que en España no había más francófilos que él y "la canalla", queriendo hacer con ello que no era rey más que de nombre, que no tenía ningún poder y en España todos eran germanófilos y le atropellaban al pobrecito francófilo.
¡Mentira! Para desgracia de España, él ha hecho siempre lo que ha querido. Últimamente consideró que era de su conveniencia matar la Constitución, suprimir todas las manifestaciones de una política moderna, volver al país de los tiempos del absolutismo, gobernar como las zares antes de la primera Duma, y apelando a sus generales cortesanos lo hizo con toda decisión.
Si hubiese querido intervenir en favor de los aliados o simplemente guardar una neutralidad honrada, lo hubiera podido hacer en 1914 sin ningún obstáculo y hasta con aplausos de una gran parte del país, pues nosotros, "la canalla francófila", éramos muchos. Precisamente en aquel tiempo aún no había desarrollado él sus terribles pedanterías militares en Marruecos y guardaba cierto prestigio de mozo atolondrado pero "simpático". Afirmo que no habría encontrado obstáculo alguno. Mas dejó hacer a sabiendas a los alemanes todo lo que quisieron dentro de España y lo que es de mayor gravedad, impidió que sus ministros tomasen ninguna iniciativa contra al insolencia germánica.
En 1918 se formó en España un Ministerio llamado nacional en el que figuraban personajes de distintos partidos políticos. El señor Dato, ministro de España, recibió de sus compañeros el encargo de presentar una nota al gobierno alemán, protestando del descaro con que los submarinos germánicos utilizaban los puertos de España y sus agresiones en aguas nacionales que destruyeron muchas veces a buques que llevaban en su popa la bandera española. Esta nota sirvió para desenmascarar al rey, dejando asombrados a sus ministros ante la inaudita duplicidad de su conducta.
Era embajador de España en Berlín un señor Polo de Bernabé, gran admirador del Kaiser, que sentía temblar sus entrañas de emoción al verse recibido con familiaridad, él y su esposa, por el emperador y la emperatriz. Este embajador se guardó la nota del Gobierno y no quiso presentarla. Cuando el señor Dato, indignado por tal silencio, le repitió desde Madrid la orden para que presentase la nota, este embajador le contestó la respuesta más fantástica que se conoce en la historia de la diplomacia.

-La nota es muy fuerte- dijo -y no quiero presentarla al emperador. Sería darle un disgusto y... ¡Es tan excelente persona!

El Gobierno, aunque presintió desde el primer momento que la persona de Alfonso XIII debía de andar mezclada en el asunto, pues de otro modo no era comprensible la insubordinación del embajador, dio un decreto relevando al señor Polo de Bernabé de su embajada por desobediencia a sus superiores y llevó el citado decreto a la firma del rey.
Alfonso XIII se negó a firmar y casi dio una respuesta semejante a la del embajador. Él apreciaba mucho a su representante en Berlín y no podía darle el disgusto de firmar su destitución.
En resumen: que el rey, a pesar de ser un monarca constitucional, consideraba a sus embajadores y ministro plenipotenciarios como representantes diplomáticos de su persona y no de la nación española. Se entendía con ellos directamente, a espaldas de sus ministros respetables, y lo mismo hacía con los generales, despreciando la mediación constitucional del ministro de la Guerra. En realidad, no hizo nunca ni más ni menos que su viejo y detestado maestro Guillermo II.
Otro detalle: durante el curso de la guerra, Alfonso XIII, que desea aparecer como una gran capacidad militar (¡siempre Guillermo II!), hablaba frecuentemente con el agregado militar de la embajada francesa en Madrid para enterarse de la marcha de las operaciones y, después, con el agregado militar de la embajada alemana. Los franceses han conseguido descubrir la clave secreta creada por la embajada alemana de Madrid, leyendo gracias a ella los despachos que enviaba por telegrafía sin hilos a Berlín. Gracias a la posesión de dicha clave, pudieron descubrir la existencia y traiciones de la bailarina espía Mata Hari que acabó siendo fusilada en París.
Pronto notaron los franceses que el agregado alemán en Madrid comunicaba a su gobierno muchas cosas de un carácter extremadamente confidencial, que el agregado francés había contado a Alfonso XIII. Para poner a prueba a éste, le comunicó dicho agregado algunas mentiras atribuyéndolas a su gobierno y, efectivamente, horas después, la embajada alemana de Madrid remitía tales noticias falsas a Berlín. Inútil es decir que lo franceses no quisieron hacer más confidencias a Alfonso XIII.
No tengo empeño en mostrar esto como un espionaje interesado, como una deslealtad voluntaria a una nación que él llamaba amiga; pero supone por lo menos una abominable ligereza carácter, una absoluta falta de seriedad, una tendencia a tratar los graves asuntos de estado lo mismo que una conversación en la Potiniere de Deauville.
Mientras duró la guerra, los agentes alemanes con sus bandas de asesinos y contrabandistas proveedores de esencia, intentaron aterrar a los partidarios de los aliados -lo que no consiguieron- y avituallaron públicamente a los submarinos, lo que fue causa de muchas matanzas. Hasta se dio el caso, junto a la entrada del puerto de Valencia, de que unos alemanes hiciesen instalaciones flotantes en el mar con pretexto de que eran aparatos de ensayo para estudio y explotación de la fuerza de las olas. A estos espías disfrazados de sabios se les ocurrió precisamente tal invento en plena guerra y no encontraron en todos los mares del planeta lugar más a propósito que el pacífico golfo de Valencia, en mitad del camino entre Marsella y Argel. Para examinar sus aparatos, situados a pocas millas de la costa, se embarcaban a todas horas en botes automóviles de su propiedad. Inútil es decir que estos aparatos eran simplemente boyas llenas de esencia; depósitos que surtían a los submarinos. La gente protestó muchas veces de tales sabios y su misterioso invento. ¡Voces perdidas en una soledad absoluta! Nadie podía oírlas cuando todos en España estaban convencidos de que el rey era alemán. Nosotros, los francófilos, no creímos un solo instante sus palabras. ¿Cómo podíamos creerle si jamás vimos en él un verdadero acto a favor de Francia y sus aliados? En cambio, por todas partes encontrábamos la complicidad pro alemana.
Él, como Primo de Rivera y tantos otros ignorantes con entorchados de general, sólo fueron aliadófilos cuando se convencieron, al fin, todos ellos, del triunfo de los aliados.
Yo, que en Agosto de 1914 sólo me vi unido a una docena de amigos españoles como sostenedor de la causa francesa y en 1915, al ir a España por primera vez en plena guerra, casi fui asesinado en Barcelona por las bandas de facinerosos que sostenían allí los alemanes y, además, me vi "invitado" por la autoridad con una solicitud algo sospechosa a salir cuanto antes de mi patria porque había vuelto a ella para hablar a favor de una honrada neutralidad, río ahora con una risa de desprecio cuando leo que Alfonso XIII afirma que fue amigo de los aliados y cuando Primo de Rivera dice lo mismo.
No sé lo que haya podido ser Primo de Rivera en los primeros meses de la guerra. Si fue francófilo -según el mismo afirma- debió de ser en los últimos tiempos, cuando todos se apresuraron a serlo, porque vería próxima la victoria de los aliados. Perdió una hermosa ocasión para él y para muchos de sus compañeros permaneciendo mudo en los primeros tiempos de la guerra, hubiese prestado un verdadero servicio al generalato español hablando entonces.
De los muchos centenares de generales que existen en España, sólo unos pocos, que no conozco personalmente, pero que a juzgar por sus escritos son militares de ciertos estudios, mostraron un criterio independiente y claro interpretando las operaciones de la guerra. Los demás fueron simplemente despreciables. Guardo unas declaraciones que hicieron al principio de la guerra, comentando la batalla del Marne, algunos generales españoles de los más bullangueros, los cuales, si no forman parte del actual Directorio, deben medrar cuando menos a la sombra de él.Lamento que no viva en nuestra época el gran Flaubert. Hubiese llorado de emoción al entregarle yo este documento para que lo hiciese figurar en la grande obra que preparaba en sus últimos años: el "Diccionario de la estupidez humana".